El caos en la plaza se condensó en una rápida y eficiente contención por parte de los agentes de Glover. El hombre delgado, el señuelo, fue esposado sin resistencia. Los dos hombres de cuero, sin embargo, desaparecieron entre la multitud y el laberinto de callejones adyacentes. No eran aficionados.
Un agente con chaqueta de cuero y una expresión cansada se me acercó.
—Volkov.Ven con nosotros. Ahora.
No era una invitación.Dos agentes más me flanquearon y me guiaron rápidamente fuera de la plaza,