Amanda cerró la puerta de su casa con una sonrisa enorme que no podía borrar.El día había sido perfecto, más que eso, había sido uno de los mejores días, uno de los más esperado para ella.Sentía una felicidad profunda, como si todo encajara por fin, como el destino empezara a sonreírle, quizás la venganza no era buena… pero en ese momento lo estaba disfrutando como nunca.—Solo estoy devolviendo el golpe—se echó a reír, su sonido extendiéndose por toda la casa.Ya Andrew no estaba, se había ido hace dos días y era cierto que se le extrañaba, había sido raro que se quedara y más raro era que no estuviese ya en casa.Le gustaba mucho Andrew, era gentil, gracioso, muy amable, una persona muy especial, aunque esos últimos dos días lo vio un tanto extraño, sintió que sucedía algo, pero no quiso preguntar al respecto.Esa noche, decidió mimarse. Llenó la bañera con agua caliente, añadió sales de lavanda y se sumergió lentamente, cuidando su equilibrio. El agua envolvió su piel, aliviando e
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