Eric llegó a su casa cuando la noche ya había caído sobre la ciudad, la mansión envuelta en una quietud que amplificaba cada pensamiento.
Había pasado toda la tarde y la noche con Amanda, le había enviado un mensaje a su hermano para que ni apareciera por allá, de hecho, consideraba que la presencia de Andrew ya sobraba, aunque aún no se lo diría, aceptaba que los cambios fueron gracias a Andrew, que lo empujó a ciertas cosas y que suavizó la dinámica con Amanda, pues en cada encuentro siempre e