Amanda había esperado este momento durante semanas, tan solo había llegado a imaginárselo, pero ahora era real, demasiado real que la ponía nerviosa, después de horas planeándolo con la precisión de una partida de ajedrez donde ella movía todas las piezas, por fin estaba a punto de llevarlo a cabo.
Y encontró el lugar ideal para hacerlo.
La fiesta anual del diputado era un evento exclusivo: salón de lujo en un hotel cinco estrellas del centro de la ciudad, mesas redondas con manteles de lino, or