Amara sintió cómo la rabia hervía dentro de ella justo en el momento en que él volvió a insultarla.No lo pensó dos veces. Con una mezcla de indignación, orgullo herido y dolor acumulado, lanzó un golpe certero, directo, un golpe que él jamás vio venir.Liam se dobló en dos, soltando un gruñido ahogado mientras caía al suelo, retorciéndose.Ella respiraba agitada, con el corazón, golpeándole el pecho como un tambor. Jamás habría imaginado usar la fuerza contra él, pero la humillación había sido demasiado. Lo observó en el suelo, su figura fuerte ahora hecha un ovillo frágil.Y, sin embargo, la rabia no se disipó.—¿Quién eres para tratarme así? —su voz salió rota, pero firme—. Sí, tal vez te fallé en el pasado, tal vez te traicioné, ¡pero no puedes ser tan cobarde! ¡Tú no eres este hombre, Liam!Él se incorporó lentamente, respirando entrecortado. El dolor comenzó a disminuir, pero lo que ardía de verdad era su interior.Cuando alzó la mirada, sus ojos estaban cargados de algo más prof
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