Amara abrió los ojos lentamente, como si surgiera desde el fondo de un sueño espeso y oscuro.Su respiración era irregular, y lo primero que sintió fue el olor a desinfectante, frío y penetrante.Parpadeó varias veces, intentando reconocer dónde estaba. El techo blanco, las luces suaves del monitor cardiaco, el pitido rítmico… era un hospital.Pero lo que realmente la dejó sin aire no fue el lugar. Fue él. Liam.Estaba sentado en una silla junto a su cama, inclinado hacia adelante, con la cabeza apoyada en una mano como si llevara horas vigilándola. Su rostro estaba tenso, agotado, pero sus ojos… sus ojos estaban clavados en ella en cuanto notó que despertaba.Por un instante, su mente estuvo en blanco.No recordaba nada. Luego, como una ola helada, regresó todo: la bañera, el cansancio, el dolor, la tristeza que la desbordó y la llevó a perder el sentido.–¿Liam? –su voz salió débil, casi quebrada.Él se enderezó. Hubo un pequeño destello en su mirada… un reflejo de preocupación, quiz
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