153. TOTALMENTE CONFUNDIDA
Al fin logro gritarle con todas mis fuerzas, empujándolo con mis piernas desde arriba de mí. Alessandro parece salir de un trance mientras se endereza. —¿Por qué, Lili, por qué? —pregunta mientras resopla, sube hasta mi boca y me besa aún con más furor, succionando fuertemente mis labios. Al sentir que no le devuelvo el beso, se detiene, me mira y me pregunta suavemente: —¿No quieres que sea aquí, es eso? —pregunta con una dulzura que me estremece—. Vamos, amor, te va a gustar, ya lo hicimos. Deja que te sienta, Lili, muero por sentirte… —Yo… No, Ale, disculpa, no creo que debamos hacerlo aquí, suéltame, por favor, no lo hagas… —me enderezo, tratando de arreglar mi ropa. Me suelta. Me mira aún con esa expresión de locura que me aterra, esta vez cargada de deseo. Me acarici
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