Mundo ficciónIniciar sesiónCada músculo de su mandíbula se tensa. Se da media vuelta, visiblemente buscando las palabras correctas. Me acerco con curiosidad al escucharlo hablar de una mujer y observar su comportamiento.
—Pues ya sabes, los hombres tenemos necesidades —comienza a hablar de nuevo, mientras se gira para mirarme fijamente—. Y la utilizaba para saciar las mías. Pero desde que me casé, no lo he vuelto a hacer. Ella es un poco competitiva, solo te digo para que lo sepas. —Está bien, no tiene que darme ese tipo de información —digo, tratando de sonar normal, sobre todo porque es verdad, pero la curiosidad me mata. No puedo evitarlo. A pesar de que afirmo que no necesito esa información, la duda se enreda en mi mente; quiero saber. Me quedo quieta, intentando recuperar la compostura, pero su mirada, tan penetrante como siempre, parece leer mis pensamientos. —Si debo hac






