CAPÍTULO 91: EL LUGAR SIN ÉLEdenDespierto como si emergiera de un sueño viscoso, lento, lleno de niebla y vacío. Hay una punzada sorda en mi pecho, como si me hubieran arrancado algo de raíz, y en cuanto abro los ojos y no lo veo, lo sé. Sé que no está, Dmitry ya no está.Me incorporo con torpeza, el aire es distinto, más seco. La cama en la que estoy no es la del refugio, las paredes son de otro color, el techo es más bajo. Hay un olor a madera, café fresco y huevos revueltos y un silencio horrible. Salto de la cama descalza, ignorando el frío que se me cuela por los tobillos y el mareo que todavía me sacude la cabeza.—¡Dmitry! —grito, mi voz sale demasiado aguda y desesperada. Corro hacia la puerta, la abro de golpe para encontrarme con un pasillo angosto y alfombrado, hay una ventana al fondo y una suave luz gris. No sabría decir dónde estoy.—¡Dmitry! —repito, más fuerte, como si al nombrarlo pudiera traerlo de regreso.Pero quien se asoma no es él. Avanzo unos pasos más y encu
Leer más