El problema de descubrir que alguien te ha mentido durante quince años es que, cuando por fin tienes la oportunidad de exigirle la verdad, ya no sabes qué parte de sus palabras merece ser escuchada.El problema de recibir una nota anónima que te advierte que esa persona todavía oculta algo es que empiezas a sospechar incluso de las respuestas que parecen sinceras.Y el problema de estar enamorándote de un alfa que insiste en respetar tus decisiones es que, cuando le dices que quieres ir a interrogar a un hombre en plena noche, él no puede simplemente ordenarte que te quedes en la cama.Aunque, a juzgar por la expresión de Kael mientras atravesábamos el pasillo, estaba haciendo un esfuerzo considerable por no intentarlo.—No pongas esa cara —le advertí.—¿Qué cara?—La de «si no fuera por mis principios, encerraría a Amelia en una habitación hasta que aprendiera a ser prudente».Dorian, que caminaba delante de nosotros, soltó una carcajada.Kael ni siquiera lo miró.—No estaba pensando
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