La carpeta de Eldric olía a polvo, humedad y secretos mal conservados.
No era precisamente el tipo de cosa que una persona quisiera revisar después de descubrir que su padre había ocultado parte de su origen, que existía un hermano al que nunca había conocido y que alguien estaba dejando símbolos amenazantes alrededor de una casa perdida en el bosque.
Sin embargo, allí estaba yo, sentada frente a una mesa de madera, con tres mapas extendidos delante, un medallón que parecía tener más importanci