Dormí exactamente dos horas y diecisiete minutos.Lo sé porque, después de la cuarta vez que desperté convencida de que había escuchado pasos en el pasillo, decidí que seguir fingiendo que estaba descansando era una pérdida de tiempo. Me incorporé en la cama, encendí la lámpara y contemplé la pared con la esperanza de que, en algún momento, apareciera escrita una explicación razonable para lo que había ocurrido la noche anterior.La pared no colaboró.Kael, en cambio, había conseguido instalarse en mi cabeza sin necesidad de estar presente.Su voz. Su mano junto a mi rostro. La manera en que se había detenido cuando podría haber seguido acercándose. Y, sobre todo, aquella respuesta que no dejaba de repetirse en mi memoria.Quiero besarte.Me tapé la cara con ambas manos.—Por Selene, dame paciencia.Astrynn se removió dentro de mí.¿Para qué?—Para sobrevivir a esta manada.Qué curioso. Yo habría pedido valor para besar al alfa.—Voy a fingir que no existes.Puedes intentarlo. Aunque
Ler mais