Él apretó la mandíbula, pero después, con un suspiro, bajó la intensidad de su mirada. Le acarició la barbilla con el pulgar y, con voz más baja, le dijo: — Eres demasiado buena, y eso me preocupa. Pero si decides algo, yo estaré cerca para que nadie te lastime… ni siquiera ella — Korina lo miró, con el corazón latiendo fuerte — Entonces confía en mí, igual que yo confío en ti — Darío sonrió, resignado, y la besó en los labios con fuerza — Está bien… pero recuerda: Si esa mujer te falla una vez más, yo mismo me encargaré de borrarla del mapa — El ambiente en el spa del casino era de tensión. Maryuri había recibido una oportunidad mínima de apoyar en la recepción y organización, bajo la mirada desconfiada de Farid y Marvin. Korina, que había cedido en darle una segunda oportunidad, la observaba con atención desde la oficina de cristal. Todo parecía en orden, hasta que un cliente VIP, un inversionista extranjero se quejó de haber recibido un trato irrespetuoso. Farid se movió de
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