Apagada. 3
Al otro lado del instituto, la práctica seguía como cualquier mañana, los chicos corrían, reían, se quejaban del frío y del cansancio, la pelota rebotaba contra el suelo, los silbidos marcaban las jugadas, y Leo, como siempre, era el centro del equipo, pero algo estaba mal.Muy mal, Leo falló un pase sencillo, después falló otro, luego un tiro a quemarropa, Noah y River lo miraron raro.— Bro... ¿Qué te pasa? — preguntó River, acercándose con la respiración agitada.Leo no respondió, el lazo, algo en su pecho estaba apretado, inquieto, vibrando como si alguien lo llamara desde abajo del agua, el entrenador dio dos pasos hacia él.— Whitmore ¿Te golpeaste? Estás pálido. — Leo abrió la boca para responder, pero de pronto.¡PAF!Un golpe invisible, seco, directo al abdomen, se dobló en dos con un gemido brutal, las rodillas casi tocando el suelo.— ¡LEO! — Noah corrió a sostenerlo — ¿Qué carajos fue eso? — Leo respiró entrecortado, sintiendo un calor insoportable que se extendía desde su
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