Apagada. 5
En cuanto terminó, chilló como si su cuerpo estuviera siendo arrancado de sí mismo otra vez, su pelaje negro comenzó a desprenderse en mechones gruesos que caían al suelo como cenizas, cada mechón que caía dejaba ver debajo un brillo distinto.Un blanco puro, un blanco imposible, un blanco que no pertenecía a ningún lobo común.— No... no puede ser... — susurró River, con la voz rota.El pelaje negro cayó en cuestión de segundos, y donde había estado ese lobo azabache poderoso y fiero, ahora se alzaba uno blanco, reluciente, casi luminoso, su respiración era profunda, el aire a su alrededor parecía temblar. Masón dio un paso adelante, sin poder despegar los ojos de la criatura.— Ese... no es un lobo corriente. — susurro — Es un lobo de luna... — murmuró, temblando por primera vez en siglos — Un lobo que nace una sola vez cada era. — el cuervo graznó con violencia desde su rama.El lobo blanco —Leo— giró su cabeza hacia el hospital, y en sus ojos, en ese blanco gélido que había sustit
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