Cumpleaños de bruja. 2
En el centro del pueblo se toparon con Masón, que apareció entre la multitud como si hubiera olido azúcar desde dos cuadras atrás, apenas vio la canasta de Aileen, se acercó con descaro absoluto.
— A ver, princesa, comparte un poquito. — dijo, estirando la mano hacia los dulces.
No llegó ni a rozarlos, el cuervo, milagrosamente resucitado de entre las sombras de la canasta, lanzó un graznido vengativo y se abalanzó sobre él, Masón soltó un grito nada digno de su tamaño.
— ¡Ey! ¡Quítenme al poll