Maya casi saltó del sofá en cuanto escuchó el sonido del ascensor acercándose. Se había pasado todo el día tensa, y las últimas horas aún más. No sabía cómo había ido la reunión de Thiago con Byron. Había considerado llamarlo un par de veces, pero prefería hablar con él en persona. Así, al menos, él podría abrazarla y decirle que tenía todo bajo control.—¡Tago! —chilló su hijo, dejando de lado sus juguetes antes de ponerse de pie y echar a caminar a toda prisa.A pesar del nerviosismo que le revolvía el estómago, sonrió y fue tras él.—No corras, cariño.Le preocupaba lo rápido que Zak se había encariñado con Thiago y cómo le afectaría si su relación no llegaba a funcionar y tenía que separarlo de él. Pero entonces Thiago se puso en cuclillas para dejar en el suelo las cosas que llevaba y atrapar a Zak, que se abalanzó hacia él sin dudarlo. Y Maya pensó que, incluso si algún día eso llegaba a pasar, habría valido la pena. No iba a dejar que sus miedos le arrebataran aquello a su hij
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