Thiago se acomodó sobre Maya, tomó una de sus piernas y la hizo enredarla alrededor de su cintura antes de sujetarla con firmeza por la cadera. Su intención había sido ir despacio, pero el estado en el que se encontraba ya no parecía dejarle esa opción. La necesitaba desesperadamente.
Sin apartar la mirada de sus ojos y sin darle tiempo a prepararse, se hundió en ella de un solo movimiento.
Un gruñido escapó de su garganta cuando llegó tan profundo como pudo. El sonido se mezcló con el grito ah