Maya pasó una mano por la cabeza de su hijo y luego se inclinó para depositar un beso en su frente.
Zak había disfrutado muchísimo de la fiesta de recepción. Había bailado con ella y con Thiago, y también había formado un pequeño círculo junto a los padres de este para seguir el ritmo de la música. Aunque, sin duda, su momento favorito llegó cuando sirvieron el pastel. Después de eso, el sueño terminó por vencerlo. Margareth lo había llevado a una de las habitaciones de invitados y lo había dej