El bosque alrededor de la cabaña de Vincent, el Alpha tigre, era diferente. Más denso, más silencioso, como si la propia vegetación se inclinara ante la poderosa y contenida ferocidad que latía en su centro. Luisa se detuvo a veinte pasos del claro aún protegida por la vegetación del bosque, espero en silencio. Sabía que ya la habían sido detectados. El aire vibraba con una atención felina, múltiples, dorada y verde, fija en ella desde la maleza.No hizo ningún movimiento brusco. Bajó suavemente luz del amanecer bañara su rostro. Respiró hondo, y cuando habló, su voz no fue un grito ni un susurro, sino un tono claro y melodioso que parecía fluir con la brisa nocturna, diseñado para llegar a oídos que escuchaban más allá del sonido.—Vincent Marino, Alpha de esta Manada, Soy Luisña, sanadora y hermana de Nikolas Dovich Alpha de los lobos, anteriormente no hemos tenido el placer de conocernos personalmente solo hemos hablado por telefono. Vengo en paz, con las manos vacías de armas y e
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