El bosque alrededor de la cabaña de Vincent, el Alpha tigre, era diferente. Más denso, más silencioso, como si la propia vegetación se inclinara ante la poderosa y contenida ferocidad que latía en su centro. Luisa se detuvo a veinte pasos del claro aún protegida por la vegetación del bosque, espero en silencio. Sabía que ya la habían sido detectados. El aire vibraba con una atención felina, múltiples, dorada y verde, fija en ella desde la maleza.
No hizo ningún movimiento brusco. Bajó suavement