El silencio en la habitación del hotel era denso, casi palpable. Danna permanecía sentada frente al escritorio de madera oscura, con la mirada fija en los documentos que había extendido sobre la superficie pulida. Eran papeles bancarios, estados de cuenta, informes financieros que había solicitado días atrás y que finalmente había recibido esa mañana. Los números danzaban ante sus ojos, revelando una realidad que ya conocía pero que ahora, plasmada en blanco y negro, adquiría un peso distinto.Había tomado una decisión durante la noche. Una decisión que la había mantenido despierta hasta el amanecer, dando vueltas en la cama mientras escuchaba el murmullo distante del Mediterráneo. No era una decisión fácil, ni tampoco una que hubiera imaginado tomar alguna vez. Pero las circunstancias habían cambiado, su vida había cambiado, y ella misma
Leer más