Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana llegó a Madrid con esa claridad fría que solo el invierno sabía traer. María Vidal observaba desde la ventana de su despacho el tráfico que comenzaba a congestionarse en la Gran Vía, las figuras diminutas de los transeúntes apresurándose hacia sus destinos. Había algo reconfortante en esa rutina ajena, en la certeza de que el mundo continuaba girando mientras ella intentaba mantener unidos los fragmentos de su pro







