Mariana CarbajalEl lunes finalmente llega. Debo presentarme en la empresa; aunque por un momento consideré dejar de ir, pero soy responsable por lo que decidí no hacerlo. Antes de tomar cualquier decisión terminaría los proyectos que tengo a cargo. No quiero fallarle a Catalina ni a Denn. Independientemente de mis problemas personales, culminaría mi trabajo de manera honorable.—Señorita Mariana —me llama Mario, el ordenanza del edificio—. Espere un momento, tengo algo para usted.Me extiende un sobre elegante, acompañado de una sonrisa amable en su rostro ya mayor.—Muchas gracias, señor Mario —respondo, tomando el sobre antes de despedirme.Ya en la privacidad de mi oficina, lo abro por fin. Al principio no me parece nada fuera de lo normal: es la invitación a la fiesta de aniversario de Empresas Stuart. Como todos los años, fui invitada junto a mi familia. La celebración será dentro de cuatro días; una gran gala, digna de ocupar páginas completas en la sección de sociales.El memb
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