606. Él da un paso al frente.
El horizonte se abre como una herida inmensa y yo no retrocedo, aunque cada fibra de mi cuerpo reconoce que esta vez no estoy frente a una grieta aislada sino ante la voluntad completa de un mundo que intenta imponerse sobre el mío, y aun así mantengo la columna erguida, la respiración estable, el pulso dorado expandiéndose bajo mi piel mientras la presencia de Kael late dentro de mí como un segundo corazón que no compite, que no exige, que simplemente sostiene.—Esto ya no es una provocación —digo, mi voz firme en esta extensión metálica donde el aire sabe a electricidad contenida—. Es una declaración.Él inclina la cabeza, y las líneas oscuras que atraviesan su rostro se intensifican, como si disfrutara mi lucidez.—Es evolución.El suelo estalla en fracturas luminosas que avanzan hacia mí como raíces vivas, buscando envolver mis tobillos, trepar por mis piernas, arrastrarme hacia el núcleo donde su poder es absoluto, y respondo liberando el flujo desde el centro de mi pecho, dejand
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