590. Miradas cargadas de hambre.
El deseo deja de ser un murmullo y se convierte en una ola que me arrastra sin pedir permiso, una fuerza que me sacude por dentro hasta volver inútiles todas las precauciones que juré mantener, y mientras los observo frente a mí, tensos, respirando más fuerte de lo normal, entiendo que lo que hemos estado provocando durante días ya no puede contenerse.No quiero calma.Quiero intensidad.Quiero sentirlos perder el control.Kael es el primero en acercarse, su energía es directa, física, ardiente como una llama que busca oxígeno, y cuando sus manos enmarcan mi rostro y su boca reclama la mía, el beso no tiene estrategia ni orgullo, es pura necesidad, un choque eléctrico que me eriza la piel y me hace arquear el cuerpo contra el suyo, buscando más presión, más fricción, más calor.Su lengua invade, dominante, y mis dedos se enredan en su cabello mientras mi respiración se quiebra en pequeños gemidos que no intento esconder; lo siento duro contra mí, firme, reclamando espacio, y esa sensa
Ler mais