601. Está ahí. Siempre está ahí. Esperando.
El salón vuelve a llenarse en cuestión de minutos.
No hay murmullos ahora. Solo expectación.
Me colocan en el centro del círculo de piedra donde antiguamente se sellaban pactos de sangre. El Consejo ocupa la plataforma elevada. El Arconte Seredh no se sienta.
Me observa como si ya estuviera desarmándome pieza por pieza.
Kael permanece a mi derecha. Aiden, a la izquierda. Siento su tensión como una segunda piel.
—No es necesario abrirlo por completo —dice Seredh con tono neutro—. Solo una activa