521. Frontera de piel y poder.
La noticia ya no es sospecha. Es certeza silenciosa.No hubo ceremonia ni testigos, solo la confirmación íntima de un pulso distinto, una vibración que no proviene del vínculo sino que dialoga con él desde un punto más profundo. Névara permanece de pie frente al ventanal del santuario abandonado, observando cómo la luz del atardecer cae sobre las ruinas del antiguo orden, y por primera vez no siente que deba resistir el mundo: siente que debe filtrarlo.Aeshkar se aproxima sin ruido. No invade su espacio. Se coloca detrás, lo bastante cerca para que el calor de su cuerpo trace una línea vertical por su espalda, lo bastante lejos para que la decisión siga siendo de ella.—Tu energía cambió —dice en voz baja—. No es fragilidad. Es densidad.Névara cierra los ojos. Su respiración se vuelve más lenta, más consciente. Él no la toca todavía, pero la tensión entre ambos es física, casi eléctrica. El vínculo ya no estalla; ahora fluye como un río contenido, con dirección.—No soy solo yo —res
Ler mais