Jayden se puso rígido, pero no quiso voltear a verla. Julieta, viendo que le había dado justo donde le dolía, decidió seguirle picando la cresta.—Te muevo algo, Jayden. Por eso no te atreves a hacerme nada, ¿verdad? Lo que sientes es compasión por mí.—¡Julieta! —Jayden se giró de golpe, con un brillo peligroso en los ojos—. No te creas tan importante.Ella no se achicó ante la amenaza. Al contrario, levantó la cara y le sostuvo la mirada con seguridad.—Si me lo creo o no, es algo que usted sabe muy bien allá adentro, señor Franco. Pero bueno, ya que me está corriendo, no le quito más su tiempo.Dicho esto, tomó su bolso con toda la calma y caminó hacia la salida. Justo antes de irse, se detuvo, lo miró sobre el hombro y le regaló una sonrisa.—Nos vemos pronto, Jayden. Te lo aseguro.Jayden se quedó ahí parado, sin moverse, viéndola desaparecer. En su cara se veía una mezcla de rabia y de algo que no sabía cómo explicar.—¿O sea que te cachó? —Raina arrugó la frente, tratando de ent
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