Raina se quedó callada unos segundos, dándole vueltas al asunto, hasta que al final se decidió.
—Ve, pero ándate con mucho ojo —le agarró las manos a Julieta con fuerza—. Escúchame bien: pase lo que pase, lo más importante es que tú estés bien. No te arriesgues más de la cuenta, por favor.
Julieta, sintiendo el cariño, asintió con la mirada firme.
—No te preocupes, me voy a andar con pies de plomo.
Al día siguiente, tal como lo había platicado con Jayden, Julieta llegó solita a buscar a Milena.