—¿Qué?
Al ver que Raina se ponía pálida, Julieta le agarró la mano de un tirón, pero la sintió tan helada que le dio un escalofrío.
—Raina...
Raina sacudió la cabeza, queriendo decir que estaba bien, aunque le tiritaban los dientes por el shock. Iván la apretó fuerte contra su pecho, sintiendo cómo temblaba toda, sin poder controlarse.
—Raina, mi amor, respira. Tienes que calmarte, por favor.
Ella se apoyó en él, con los ojos rojos pero sin soltar ni una sola lágrima. El dolor se le había conver