~ Marco ~El café en Mayfair tenía el movimiento ideal para nuestra conversación —ni demasiado vacío para llamar la atención, ni lo suficientemente lleno para ser escuchados. Llegué algunos minutos antes de la hora acordada, eligiendo una mesa al fondo donde podríamos discutir sin interferencia. El ambiente tenía esa elegancia discreta típica de los locales frecuentados por la élite londinense —mesas de madera oscura, sillas de cuero cómodas, y una clientela que conversaba en tonos bajos sobre transacciones importantes.Pedí un café mientras aguardaba, repasando mentalmente lo que sabía sobre la situación. El almuerzo con Tori había sido revelador, pero necesitaba confirmar los detalles antes de comprometerme con cualquier curso de acción.Alessandra llegó puntualmente a las tres, vistiendo un traje gris impecable y cargando una carpeta de cuero. Sus movimientos eran precisos —la Alessandra que conocía hace años, siempre calculadora, siempre con una agenda bien definida. Cuando sus
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