~ Marco ~
El café en Mayfair tenía el movimiento ideal para nuestra conversación —ni demasiado vacío para llamar la atención, ni lo suficientemente lleno para ser escuchados. Llegué algunos minutos antes de la hora acordada, eligiendo una mesa al fondo donde podríamos discutir sin interferencia. El ambiente tenía esa elegancia discreta típica de los locales frecuentados por la élite londinense —mesas de madera oscura, sillas de cuero cómodas, y una clientela que conversaba en tonos bajos sobre