La clínica de fertilidad parecía más un spa lujoso que un consultorio médico. Paredes en tonos neutros, muebles modernos y una recepción que exudaba profesionalismo discreto —exactamente el tipo de lugar que inspiraba confianza, pero que también dejaba mis nervios a flor de piel. Sostuve la mano de Nate con más fuerza de la necesaria mientras esperábamos ser llamados, mi pierna balanceándose incesantemente en una demostración obvia de ansiedad.
—Va a estar todo bien —Nate susurró en mi oído, ap