El interior del jet era aún más impresionante de lo que había imaginado. El espacio de la cabina principal parecía más un apartamento lujoso volando a cuarenta mil pies de altura que un medio de transporte. Butacas de cuero crema se transformaban en camas con solo tocar un botón, mesas de caoba pulida surgían de las paredes cuando era necesario, y las ventanas eran lo suficientemente grandes para proporcionar vistas espectaculares de las nubes que pasaban afuera.
Ginger estaba agitada y feliz,