La mansión de los Bellucci en el valle de Uco nunca me pareció tan acogedora como en aquel momento. Incluso después de tantos meses viviendo en Londres, la visión de la propiedad familiar anidada entre las montañas verdes y el viñedo exuberante me llenó de una nostalgia que no sabía que estaba cargando. El aire fresco y puro del valle me envolvió como un abrazo cuando salimos del auto, contrastando con la atmósfera urbana de Londres que habíamos dejado atrás.
Ginger estaba absolutamente fascina