El disparo resonó en el desierto como el último latido del mundo.Valeria cerró los ojos por instinto, su cuerpo tensándose para recibir el impacto que sabía inevitable. El tiempo se detuvo en ese espacio infinitesimal entre la detonación y la llegada de la bala, un segundo eterno donde cada pensamiento se cristalizó con claridad brutal: Lorenzo preguntando dónde estaba mamá, los gemelos balbuceando sus primeras palabras, Sofía durmiendo en su incubadora, Enzo despertando en un hospital sin ella.Lo siento, pensó. Lo siento mucho.Pero el impacto nunca llegó.En cambio, sintió un peso estrellándose contra ella desde el costado, brazos rodeándola con fuerza desesperada mientras ambos caían hacia la arena caliente. El sonido sordo de algo perforando carne resonó demasiado cerca de su oído, seguido por un jadeo ahogado que le heló la sangre.Valeria abrió los ojos.Sebastián yacía sobre ella, su cuerpo protegiéndola completamente mientras la arena se levantaba en nubes alrededor de ellos.
Leer más