El «Convenio de Hielo» fue un secreto mantenido incluso dentro de la Fundación Aurora. Solo el núcleo más íntimo—Lion, Olivia, Clara, Samuel, Gabriel—y, por supuesto, Soren Jansen como observadora, conocían sus términos. Fue una carga amarga, un pacto con el diablo y con el ángel vengativo, sellado en el desierto helado de Islandia. Pero proporcionó algo que no tenían antes: un canal directo y silencioso a la red de Gray y a la vigilancia de los Fragmentarios.La primera transmisión del «Canal Hielo» no tardó en llegar. No era de Gray, sino de la anciana Elara, la Fragmentaria. Venía en forma de un paquete de datos con una sola línea: «Pandora's Vault. División de Adquisiciones. Lista de objetivos prioritarios.»La lista era un documento robado, una hoja de Excel del infierno. Detallaba, con una fría eficiencia corporativa, «activos de conocimiento» a adquirir, clasificados por «potencial de ROI» (Retorno de Inversión) y «nivel de riesgo operativo». Incluía: #1: "Código fuente de r
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