Capítulo 197 – Clímax de la fisura y consolidación del lenguaje colectivo
El aire estaba cargado de tensión antes incluso de que llegáramos al edificio. Cada paso resonaba en la acera vacía, y yo podía sentir la ciudad respirando con nosotros. Las luces parecían más duras, los reflejos en los ventanales amplificaban nuestra presencia, y el viento traía consigo un murmullo de anticipación que no necesitaba palabras para ser comprendido. Dante caminaba a mi lado, concentrado, intenso, como si su sola existencia pudiera alterar el curso de la noche. No estaba gritando, no hacía gestos dramáticos; su intensidad era silenciosa, absoluta, y yo la sentía como una fuerza que envolvía mi propio cuerpo, obligándome a sostener cada pensamiento, cada pausa, cada palabra mínima con precisión quirúrgica.—Hoy va a ser distinto —susurró Dante, sin mirar a nadie más que a mí—. Hoy se ve todo lo que hemos logrado. Y también los riesgos.Asentí, sin palabras. Habíamos sostenido la fisura durante semanas, y ahora sus efectos eran visibles, innegables. No era un cambio masivo,
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