Jardín frente al mar — AtardecerEl cielo era una pintura.El altar, simple y elegante, cubierto de rosas blancas y cintas azules.El mar estaba tan quieto que parecía contener la respiración.Los invitados —familia, empleados, amigos— ocupaban sus lugares.Ravenna, impecable, sostenía a la pequeña Victoria; Ramsés jugaba con Dante Jr. a un costado.Nonna y Lorenzo esperaban en primera fila, tomados de la mano.Greco entró primero, caminando con paso firme.El bastón marcaba el ritmo: lento, solemne, poderoso.Cuando llegó al altar, respiró hondo.Dante y Morózov, sus padrinos, se colocaron a su lado.—¿Listo, fratello? —preguntó Dante, con emoción contenida.—Listo —respondió Greco, con una sonrisa temblorosa.La música empezó.Las notas del violín se mezclaron con el rumor del mar.Entonces apareció Arianna.Lorenzo la acompañaba, erguido y elegante, con el orgullo de un padre.Ella caminaba entre pétalos y suspiros; el velo se movía como brisa, y el sol se reflejaba en su vestido d
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