Seth besó a Ameline otra vez, profundo y lento, mientras sus manos recorrían su cuerpo con una necesidad que ya no podía contener. Ameline respondió con la misma urgencia, enredando los dedos en su cabello y tirando de él hacia abajo. Sus cuerpos se movían juntos sobre la cama, piel contra piel, respiraciones entrecortadas que intentaban mantenerse en silencio.Seth se apartó apenas para mirarla a los ojos, respirando agitado.—¿Lista para más o prefieres almorzar? —preguntó en voz baja, ronca, ya sabiendo de antemano lo que ella iba a elegir. Ameline rio, pero luego le dio un beso rápido, apartándose y mordiéndose el labio, y lo atrajo de nuevo hacia ella. —Te necesito ahora, Seth… no me hagas esperar más. Seth no necesitó que se lo dijera dos veces. La levantó en brazos y la tiró sobre las sábanas con un movimiento juguetón, cayendo encima de ella sin aplastarla. Sus bocas se encontraron de inmediato, besos húmedos y ansiosos, lenguas enredándose con prisa mientras las manos de S
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