—¡Ahg! —gritó Kaleb, sentándose de golpe en la camilla fría.—Tranquilo, estás a salvo —susurra con serenidad Erin, intentando transmitirle esa calma al hombre en cuestión.Él observó a su alrededor y fijó la vista en la mujer con bata blanca, cubierta de sangre.—Estás a salvo, soy la doctora Erin Jackson, hermana de Eirikr —declaró con suavidad.—¿Dónde estoy? —preguntó él, notando el parecido en lo pelirrojo entre la doctora y el mafioso.—Seguimos en el edificio de mi hermano, estamos en algo así como un sótano —informa y se acerca para revisar el catéter—. No deberías levantarte, tienes una herida profunda, debe sanar.—Mi padre… ellos lo tienen —la voz de Kaleb salió garrosa.—¿Elio?—Sí.—¿Sabes en dónde? —pregunta ella, ansiosa.—Dile, él debe ir, lo tienen en la casa de Jacovy, en la bodega inferior, es como un sótano. Los oí… —Se dejó caer hacia atrás tras un pinchazo de dolor—. Mierda… ellos mataron a Fabri… iban tras tu padre, pero yo… Solo dile que rescate a mi padre; yo
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