—Vas a dejarlo porque no soy un puto desconocido, soy tu puto dueño.Enreda su mano en mi cabello, levanto la mirada, es muy alto y tengo zapatos bajos, me habla al oído, mientras con la otra toma mi cintura.— Eres mía Gia, no lo olvides y yo soy tuyo, ¿Lo recuerdas?Su boca desciende por mi cuello. Sabe mi nombre, cosa que no me sorprende, a estas alturas sabrá todo de mí y yo soy tan estúpida que no sé ni como se llama.—El trato solo fue por siete días, no te pertenezco, ni tú a mí. —Trago con fuerza.—Estabas con otra mujer, no tienes dominio sobre mí, así como yo no lo tengo sobre ti. —Levanto la mirada retadora, no va a venirme con las idioteces de su trato.—Nada ha terminado, llevas a mi hijo, nos pertenecemos el uno al otro —deja mi cabello y levanta mi mentón, mis senos se han vuelto más pesados, mis pezones completamente sensibles. —Ella no es nadie importante y no pasó nada entre nosotros —dice, alejándose de nuevo.El muy idiota espera que yo le crea como si nada. Esta co
Leer más