Ella ha retirado su mano y está concentrado en mi camisa, que desabrocha con prisa, al parecer también se muere por sentirme en su interior, restriega su vagina contra mi erección.De repente se detiene y me mira con intensidad, frunzo el ceño. No puede parar ahora, no de esa manera.—¿Por qué no lo haces? ¿Por qué no estás conmigo? Y así podría pasar todas las noches en tu cama —pregunta.Mierda, ya he perdido el control, es lo que deseo, pero nunca debí hacérselo saber, no ahora, no cuando tengo tanto en mi cabeza y tanto por hacer.—Tesoro, te he dicho que tú y yo no tenemos una relación, no estamos juntos. —No quiero lastimarla, pero tiene que tener claro que frente al mundo, en mi mundo, ella y el bebé no existen.Me empuja con fuerza, levanto mis brazos para darle espacio, se levanta de mi regazo y busca su r
Leer más