—He dicho que te lo pongas. —Su voz es más fría, pero sin gritar.
He decidido que voy a hacerlo gritar, tal vez no lo haga hoy, pero va a hacerlo y lo guardaré como un logro personal.
—Ya sé que no te gusta repetirte, pues a mí no me gusta vestirme como otros quieran, tengo mis gustos personales. —Se pone de pie y camina hasta detenerse frente a mí, pasa un dedo con parsimonia por la tira de mi vestido
—Lindo — susurra a mi oído. —Pero me he pasado todo el día, imaginando como te follo mientras