Mundo ficciónIniciar sesiónMe acobijo con la manta y regreso mi atención al cielo estrellado. Hoy está despejado y el centenar de estrellas brilla más de lo usual.
—¿En serio no te da pavor estar aquí sola?
Lo contemplo.
—Antes me siento serena.
Guarda sus manos en los bolsillos de su gabardina y exhala; un vaho denso sale de entre sus labios.
—Me enteré sobre lo que te pasó —comenta, distraído—. Lo siento mucho.
Dejo caer mis hombros.
—Cualquiera actuaría así, su







