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La esposa del tirano rey lobo

La esposa del tirano rey lobo

Isis fue una vez la curandera más tierna de su clan,quien tenía manos bendecidas por la Diosa de la Luna, así como un corazón que latía por el amor. Pero en una noche de luna llena, el destino la arrojó al infierno:la traición de su mejor amiga, la sangre de su amado, el frío Alfa y la sombra del trono. Cuando despertó de nuevo, ya no vivía para curar, sino para vengarse. Se convirtió en la "esposa" de un tirano,en una ficha de un peligroso trato. Pero a medida que él se despertaba gradualmente, ella comprendió:había heridas que incluso ella misma no podía sanar. Y a veces, el veneno más letal no era el odio, sino... el amor. —¿Quién demonios eres tú y qué haces en mis aposentos? —Soy Isis, tu esposa. —Yo no tengo una maldita esposa, y si estás coludida con mis enemigos lo vas a pagar muy caro. —Soy tu esposa, pero sólo de nombre, sólo en el papel, porque mi corazón le pertenece a otro. Sólo acepté este trato para que ustedes me ayudaran a vengarme de mis enemigos… pero no te amo, y nunca lo haré.
Hombre lobo
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Cansada de ser la segunda opción

Cansada de ser la segunda opción

Mientras comprábamos las joyas para nuestra boda, mi prometido, Xavier Shepherd, compró dos piezas para que mi hermana, Abigail Young, pudiera elegir primero, como siempre. Era un collar de diamantes rosas que había rastreado por tres ciudades antes de conseguirlo en una subasta por una verdadera fortuna. La otra era un broche negro barato que venía de regalo con el collar. Ni siquiera combinaba con mi vestido de novia. Por primera vez, señalé el collar antes de que mi hermana pudiera hacerlo. —¿Puedo elegir yo primero esta vez? Xavier me revolvió el cabello. —A Abigail siempre le ha gustado ser la primera. Si no puede tener lo que quiere, prefiere no tener nada —dijo—. Tú no eres exigente. Lo que quede te servirá. No dije nada. Una sensación de vacío se instaló en mi pecho. Conocía a Xavier desde hacía veinte años. Cada vez que estaba con él, siempre era yo quien se quedaba con lo que mi hermana no quería. Cuando cortaba una sandía en verano, siempre le servía a Abigail la primera rebanada. Ella siempre elegía el trozo más rojo y sin semillas en el centro. Después, él me entregaba la rebanada más cercana a la cáscara, plagada de semillas. —Esta también está madura. No es tan dulce, pero servirá. Cuando compraba un auto nuevo, Abigail volvía a elegir primero. Ella ocupaba el asiento del copiloto porque era el que menos probabilidades tenía de marearla. Xavier señalaba hacia la parte trasera. —Está un poco apretado ahí atrás, pero cualquiera de los dos asientos es para ti. Más adelante, me di cuenta de que su amor no era diferente. Él amaba a Abigail, pero ella elegía su carrera académica y sus sueños por encima de él. Cuando ella se marchó, él cambió de objetivo y terminó confesándome sus sentimientos a mí. Para él, siempre había sido la segunda opción. Miré fijamente el broche negro y lo aparté. —Puedes quedarte con los dos, Abigail. Yo no quiero ninguno. Ya estaba cansada de conformarme con sus cosas de segunda mano.
Cuento corto · Romance
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Para salvar su primer amor, mi marido me sacrifica como ofrenda

Para salvar su primer amor, mi marido me sacrifica como ofrenda

Su primer amor y yo fuimos secuestradas al mismo tiempo. Mi marido, negociador especialista, llegó de primer momento a salvarnos. Pero cuando el atracador accedió a liberar a sola una rehén, mi marido optó por ella. Le supliqué a rodillas que me salvara primero, pero se quedó inexpresivo. —Tatiana es innocente y pura, no puede vivir si la violan. Pero tú estás casada, no te abandonaré aunque estés sucia. Me empujó con fuerza al atracador. Seguramente no sabía que yo estaba embarazada de tres meses y él estaba a punto de ser padre.
Cuento corto · Romance
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Los imperdonables

Los imperdonables

En nuestro séptimo aniversario de bodas, también conocidas como las bodas de lana, la exnovia de mi esposo le regaló un gatito a nuestro hijo. Pero yo soy alérgica al pelo de gato, me salió un sarpullido por todo el cuerpo y más grave aún, que yo en ese momento estaba embarazada y me acabe con que esto afectara el bebe que llevaba en camino, así que le ordené a mi hijo que devolviera el bendito gato. Mi hijo, Robertito, de tan solo cinco años, llorando, me empujó, pero lo hizo con tanta fuerza que perdí el equilibrio y me caí al suelo: —¡No! Eres mala, y no quiero que seas mi mamá, ¡quiero que la tía Lucía sea en cambio mi mamá! Alejandro Martínez, con rabia me reprendió: —Nunca habías mostrado alergia antes y ahora que Lucía te regala un gato, ¿de repente sí? ¿Tanta es tu envidia con ella que no puedes pensar en lo que tu hijo siente? Nunca había visto a alguien tan testaruda como tú. Él levantó a Robertito en brazos, tomó al gato y se fue a buscar a Lucía. Yo, tirada en el suelo, observé impotente cómo la sangre fluía libremente por mi pantalón. Así fue como termine perdiendo a nuestro segundo hijo. En el hospital, me consumía el dolor. Mientras tanto, padre e hijo acompañaban a Lucía de viaje, como si fueran una verdadera familia. Lucía me envió un mensaje: —¿Sabes por qué Alejandro me ama, pero se casó en cambio contigo? Porque no quise arriesgarme a tener hijos, y él quería una parejita. Lástima pues que perdiste al tuyo. En ese momento, sentí mucha desesperación. Encargué a un abogado los trámites del divorcio y compré un billete de avión para volver a mi hogar natal lo antes posible. Solo deseaba no volver a ver a mi dichoso marido y el mentiroso de mi hijo nunca más.
Cuento corto · Romance
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Disturbia

Disturbia

Lua
En el suelo, cara a cara sin romper el contacto visual entre las dos, ahí estaba yo, fuerte y empoderada lista para derramar sangre por mi propia justicia, tantas preguntas y ninguna respuesta, podría luchar por todo por lo que me ha hecho pasar, pero ella era como el "final boss" de todo juego, y ese final era mi madre.
Romance
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Te Esperé en el Tiempo

Te Esperé en el Tiempo

—¡Basta, me casaré yo! —Al pronunciar estas palabras, Camila se sintió liberada. Luego, escuchó los gritos de alegría de sus padres: —Camila, nos alegra que por fin hayas sentado cabeza. Aunque tu prometido esté en estado vegetativo, es un joven muy apuesto. Y aunque lleva varios años en coma, ¿quién sabe? ¿Qué tal despierte? Él es el heredero legítimo del negocio de su familia. Camila no podía creer que sus propios padres la estuvieran convenciendo de casarse con un hombre en estado vegetativo y, encima, actuaran como si ella estuviese ganando con toda esta situación. Dudaba que existiera otro par de padres tan crueles en todo el mundo. Con una sonrisa irónica, Camila respondió: —No se preocupen. Ya me decidí ¡Me voy a casar! no voy a echarme para atrás. No dejaré que su querida hija adoptiva ocupe mi lugar.
Cuento corto · Romance
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Mi vida al lado del hipocrita

Mi vida al lado del hipocrita

—Señorita Aliotti, usted ya ha pasado por seis intentos de fecundación in-vitro para quedar embarazada. ¿De verdad quiere abortar? ¿El señor Hester también está de acuerdo? —Por él no se preocupe. Yo estoy segura, él también estará de acuerdo —la voz de Bellona Aliotti sonaba cansada después de una noche sin dormir, pero mantenía un matiz de voluntad inquebrantable. —La cirugía para interrumpir el embarazo será dentro de una semana. Vaya coincidencia que dentro de una semana sería su aniversario con Roberto Hester. Pero quizás así era lo mejor. Que todo termine desde donde todo comenzó. Con el pasaje de avión ya reservado, Bellona deslizó con tristeza su mano sobre su estómago, donde una vida en formación crecía dentro de ella. Por cinco años, había esperado con ansias este momento. Pero nunca se imaginó que, el día en que aquel sueño finalmente se hizo realidad, sería ella misma quien dijese que no.
Cuento corto · Romance
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No más tu falso amor ni ser la sustituta de Luna

No más tu falso amor ni ser la sustituta de Luna

Soy la Omega que el Alfa Carlos recogió de una zona de exilio en la frontera. Después de convertirnos en pareja, me colmó de cariño sin importarle lo que pensaran los demás. Todos decían que el frío y temido Alfa Carlos tenía a una Omega vagabunda en la palma de su mano, desafiando la voluntad de la Diosa Luna. Yo también llegué a pensar que me amaba tanto, que no podía evitar proclamarle al mundo entero su devoción por mí. Hasta que un día, por casualidad, escuché su conversación con su asistente: —Como Alfa del Este, con diez manadas bajo mi mando y tantos enemigos al acecho, si no convierto a Margarita en mi punto débil, en mi única debilidad aparente, ¿cómo voy a garantizar la seguridad de Fiona? Resulta que todas las heridas que sufrí por él… no fueron más que una burla. Si es así, dejaré de ser la Luna del Este. El último día del conteo regresivo, marqué un número: —Acepto su invitación. Estoy dispuesta a ir a la zona fronteriza para realizar investigaciones de hierbas durante los próximos diez años... Cuando descubrió que me había ido, Carlos llegó con los ojos enrojecidos, tragándose su orgullo. —Margarita... ¿de verdad vas a dejarme?
Cuento corto · Hombres Lobo
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Mentiras de Memoria: Cuando el Amor Cambia de Cursillo

Mentiras de Memoria: Cuando el Amor Cambia de Cursillo

Desperté después de varios días en coma por una fiebre alta. La cabeza me daba vueltas y la luz de la habitación me resultaba deslumbrante. Lo primero que vi al abrir los ojos fueron dos hombres sentados junto a mi cama. Uno era mi novio, o… al menos, eso creía. Intentando aliviar la tensión, solté una broma: —¿Y ustedes son...? Ricardo Paredes señaló a su mejor amigo con una expresión complicada. —¿No te acuerdas? Tu novio estaba desesperado... y, bueno, como buen amigo, no podía dejarlo solo esperando. Me quedé helada. Pero Joaquín dio un paso al frente, con una sonrisa tranquila: —Claro, soy yo tu novio, Joaquín Ríos.
Cuento corto · Romance
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Estatus antes que amor

Estatus antes que amor

Jes Moreno
Mi nombre es Antonella Astori, tengo 17 años, nací y vivo en Roma, Italia. Mi madre es Estadounidense, su nombre es Amy Stone y mi padre es Italiano se llama Carlos Astori. Ambos son dueños de grandes empresas, mi madre es dueña de una discografía muy importante y mi padre es el dueño del Grupo Astori. Tengo un hermano gemelo, su nombre es Dominic Astori, hace tres años que no lo veo y que no hablo con él, se fue a Estados Unidos con la abuela Astori o bueno, mi padre lo envió ahí, por cuestiones sociales, económicas pero principalmente personales. En este mundo todo es así. Pero la vida da muchas vueltas, yo era la princesa de la familia, ahora solo soy un problema para mis padres, pero todo tiene un ¿por qué? Y el mío es ser el centro de atención, bueno algo así. Y lo soy...
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