Ex marido, hazte a un lado.
Alguna vez fue la esposa callada a la que nadie respetaba, casada con un hombre al que el mundo consideraba un tesoro muy superior a su nivel. Él hacía alarde de sus amantes, se burlaba de su dignidad, y todos creían que volvería a la carga incluso después de atreverse a pedir el divorcio.
Pero estaban equivocados.
La mujer que regresó ya no era frágil. Era la encarnación del fuego, la elegancia y la fuerza, aplastando a los enemigos que intentaban sabotearla y alcanzando alturas inimaginables. Cuando se corrió el rumor de que buscaba un nuevo padre para su hija, los hombres más poderosos del mundo —un científico aclamado, un multimillonario despiadado y una estrella de cine de renombre— se alinearon para conquistarla.
Sin embargo, su exmarido no estaba dispuesto a dejarla ir. Luchó por la custodia, la incriminó en escándalos e incluso intentó usar a su hijo como arma en su contra. Pero cuanto más insistía, más caía y ella se volvía más imparable.
Cuando el amor finalmente volvió a llamar a su puerta, no fue por grandes gestos ni promesas vacías, sino por el hombre que había permanecido en silencio a su lado, demostrando lealtad donde otros ofrecían mentiras.
Ahora, la sociedad se inclina ante la mujer de la que una vez se burlaron. ¿Y su exmarido? Solo puede observar desde las sombras mientras ella pronuncia las palabras que sellan su caída:
“Ex marido, hazte a un lado.”