obligada a casarse con un hombre lobo
Canary sintió su urgencia.
"Arrodíllate y vuelve a suplicarme."
Su corazón se aceleró. No sabía cómo había conseguido decir aquello. Vahem la miró fijamente.
"¿Quieres que me arrodille a tus pies y te suplique?"
"Sí."
La forma en que su sangre comenzó a hervir la dejó mareada.
Dudaba que él realmente fuera a hacerlo, hasta que lo vio dar unos pasos hacia atrás y ponerse de rodillas frente a ella.
Lo observó desde aquella posición. Él levantó la cabeza para mirarla, y su rostro mostraba una expresión feroz.
"No tienes idea de lo que estoy sintiendo ahora mismo."
Susurró. Ella sonrió.
"¿Odio por haber logrado ponerte de rodillas a mis pies?"
Él entrecerró los ojos y, antes de que Canary pudiera darse cuenta, colocó una de sus manos alrededor de su muslo, acercándola hacia él. Más específicamente... acercándola a sus labios.
Comenzó a besar su pie, subiendo lentamente hasta su pantorrilla.
Aquella maldita sensación volvió a recorrerla.
Continuó ascendiendo un poco más, hasta llegar a su rodilla.
Había una gran abertura en la tela justo allí, y Canary sintió un escalofrío.
Él rozó su rodilla con sus labios y, después, levantó la mirada hacia ella.
"Estoy sintiendo muchas cosas ahora, Canary, pero puedo asegurarte algo... ninguna de ellas es odio."
Su garganta se secó.
Canary es una joven que detesta vivir cerca de los licanos de su aldea y sueña con encontrar un lugar libre de esas criaturas donde pueda vivir en paz. Sin embargo, su vida cambia drásticamente cuando el alfa de la aldea la obliga a casarse con él.
Desesperada y buscando ayuda, es salvada por un licano al que ya conocía, quien la lleva a su propio territorio. Pero pronto descubre que su supuesta salvación era, en realidad, una nueva prisión.