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Cuando dejé de amarte

Cuando dejé de amarte

—Señora González, los estudios confirman que padece cáncer de páncreas en fase terminal.. Si suspende el tratamiento, quizá le quede menos de un mes. ¿De verdad está dispuesta a renunciar? ¿Su esposo, el señor González, también lo acepta? —Sí… él también estará de acuerdo. Colgué la llamada del médico y recorrí con la mirada la casa vacía; una amargura espesa me llenó el pecho. Pensaba que era solo aquel viejo dolor de estómago… y resultó ser cáncer. Suspiré y miré la foto sobre la mesa: Ernesto González, con dieciocho años, me observaba con devoción. Aún recordaba aquel día en que los copos de nieve se asentaron en nuestro cabello y él, sonriendo, preguntó si eso ya contaba como envejecer juntos hasta las canas.
Cuento corto · Romance
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Al borde de la locura

Al borde de la locura

Audra tiene 17 años, sus padres murieron en un accidente cuando tenía 13, la única "familia" que le quedaba es su abuela materna. A la señora le disgustó que su hija se casara con alguien de orígenes humildes, así que la chica se fue con su esposo a Estados Unidos lejos de ella, nunca le ha interesado conocer al fruto de lo que ella consideró una desgracia. Alexander tiene 29 años, es un Navy SEAL con una carrera brillante en la armada de los Estados Unidos, sus padres tienen un matrimonio de 30 años, cuatro hijos varones de los cuales él es el mayor. Estuvo con muchas mujeres, pero solo se llegó a comprometer con una, qué terminó traicionándolo. En los últimos años no ha tenido interés en estar con nadie, se enfocó en su trabajo y en liderar con éxito su unidad.
Romance
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EL ARREPENTIMIENTO DEL BILIONARIO

EL ARREPENTIMIENTO DEL BILIONARIO

“¿Crees que te deseo? No eres más que un desastre.” Las palabras de Michael sumieron a Liz en la vanidad y su corazón se destrozó. Esperaba más de su esposo, que lucía tan agradable mientras se casaban. “¡Mírame a los ojos otra vez y te mando al infierno!” Liz sufrió mucho por su supuesto esposo, lo que resultó en que le diagnosticaran cáncer y pérdida de memoria. Regresa con un nuevo esposo y un hijo. Ahora Michael la quiere de vuelta. ¿Qué pasará cuando Liz recupere la memoria? ¿Perdonará a su supuesto esposo o separará por completo su camino?
Romance
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Ochenta y ocho veces rota, una vez libre

Ochenta y ocho veces rota, una vez libre

Después de que mi boda se cancelara por octogésima octava vez, marqué el número de mi socio. —Quiero apuntarme para abrir mercado en Lumora. Del otro lado del celular, su voz sonó sorprendida: —¿Estás segura, Elena? Irte a Lumora significa no poder volver en diez años. Además, ¿no acabas de casarte hoy? ¿Hugo lo aprobó? ¿Y tus papás? Siempre has dicho que tu mayor deseo es estar cerca de ellos. Miré la iglesia vacía con una sonrisa amarga. —La boda se canceló otra vez. No hay esposo, y mis papás tienen suficiente con Gloria. Ambos nos quedamos en silencio por un momento. —Bien, prepárate entonces. Mañana mismo sales. Colgué y acaricié suavemente mi vestido de novia, dejando caer en silencio la última lágrima. Otra vez, Gloria, mi hermana adoptiva, había caído en una crisis depresiva y hasta había intentado suicidarse, motivo por el que Hugo había vuelto a cancelar la boda. Lo miré, agotada y desesperada. —Esta es la vez número ochenta y ocho, Hugo. Él bajó la cabeza, lleno de culpa, intentando consolarme. —Solo dame un poco más de tiempo, Elena. Desde aquel incidente, Gloria no ha estado bien. Me aterra que pueda hacerse daño. Te prometo que hablaré claro con ella y que nos casaremos tan pronto como pueda. Mis padres presionaron a Hugo para que fuera a buscar a Gloria. —¡Elena, deja ir a Hugo! Si no fuera por salvarte a ti, tu hermana nunca habría sido secuestrada ni estaría así. ¿Quieres que muera? —¿Por qué siempre eres tan egoísta? ¿Tu boda vale más que la vida de tu hermana? Había escuchado esas palabras incontables veces. Antes, intentaba defenderme, pero hoy me quedé callada. Si ni mi prometido ni mis padres me querían ni confiaban en mí, la única salida era irme.
Cuento corto · Romance
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La venganza de la Luna rechazada

La venganza de la Luna rechazada

Ella era la Luna que destrozaron. Él era el Alfa al que temían. Juntos, derribarán un reino. Tras ser traicionada por su esposo y su hermana, golpeada y dada por muerta, Samantha Walker resurge de las cenizas de su pasado con solo un juramento de venganza. Salvada por Thorne Vale, el Alfa Loco de la Manada Nightwalker, descubre un nuevo mundo de secretos, poder y oscuro atractivo. Cuando un matrimonio falso se convierte en la única forma de permanecer en la Manada Nightwalker, Samantha acepta, viéndolo como un paso hacia su venganza. Pero mientras juega al juego de la seducción, descubre que Thorne es mucho más que un medio para un fin y tal vez, solo tal vez, más roto que ella. Ella planea usarlo. Él planea domarla. Pero ninguno de los dos está listo para la tormenta que desatarán cuando la pasión se encuentre con la furia y los secretos regresen con fuerza. ¿Tendrán éxito? ¿O sus secretos los separarán? Descúbrelo en esta apasionante historia de amor, venganza, traición y crímenes.
Hombre lobo
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El Fuego que Quemó Nuestro Amor

El Fuego que Quemó Nuestro Amor

Llevábamos cinco años casados por el civil, y mi esposo, Adrián Lobera —bombero—, siempre decía que no tenía tiempo para celebrar la boda. Y, de pronto, sí tuvo tiempo. El día de la ceremonia, por más que lo intenté, no pude comunicarme con él. Hasta que vi un en vivo en internet: Roxana García lo llevaba del brazo y él recibía una medalla de manos del mismísimo alcalde. Los comentarios rebosaban de envidia: —La esposa de Adrián está guapísima, no como esas que solo saben hacer los quehaceres. —Sí, tan elegante, tan segura; seguro que es el gran apoyo detrás de Adrián. Yo, temblando, miré mis manos ásperas. Estuve a punto de comentar que esa mujer no era su esposa cuando se oyó un "¡Bum!". En la cocina, una fuga de gas provocó una explosión. Con la piel ardiendo, como si me la hubieran cocido por el calor, lo llamé desesperada para pedirle ayuda. Pero él me interrumpió, impaciente: —¿Qué estás inventando ahora? Te avisé lo de la boda para que no salieras con tus dramas. El papá de Roxana murió salvándome la vida; dejar que me acompañe y se haga pasar por mi esposa no es para tanto, ¿no? Me quedé helada. Y colgó. Sin dudarlo.
Cuento corto · Romance
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Divorciarme junto con mi hermana gemela

Divorciarme junto con mi hermana gemela

Me casé al mismo tiempo que mi hermana gemela con los hermanos gemelos de una familia mafiosa. Ella se casó con Leo, el mayor, un juez federal, mientras que yo me casé con Sam, el menor, un cirujano. Cuando estaba hospitalizada para cuidar mi embarazo, unos secuestradores me raptaron para pedir rescate. Usaron mi celular para llamar a mi esposo Sam… ¡treinta y dos veces! Y él rechazó todas y cada una de las llamadas. Enfurecido, el secuestrador me golpeó el vientre con un bate de béisbol para desquitarse. Yo traté de proteger a mi bebé… pero, aun así, lo perdí. La última vez que llamaron a Sam, él contestó furioso y gritó: —¡Ana casi pierde al bebé! Solo la acompañé a un chequeo, ¿puedes dejar de intentar llamar mi atención? Al ver que no conseguiría el rescate, el secuestrador me amarró de pies y manos y me arrojó a la alberca antes de huir. Cuando estaba a punto de morir ahogada, mi hermana llegó a salvarme. Al verme así, sangrando y al borde de la muerte, llamó de inmediato a su esposo, el juez. Pero lo único que recibió fue un mensaje de voz frío y distante: —Estoy castigando al culpable de que Ana casi perdiera a su bebé. No me molestes. Cuando intentó llamar a la policía, su celular ya no tenía batería. No tuvo más remedio que llevarme en coche. Pero, en el camino, cayó una tormenta de nieve, hubo un deslizamiento de tierra y el auto se averió, por lo que quedamos atrapadas en la montaña, temblando de frío dentro del coche. Por suerte, un guardabosques nos encontró justo a tiempo, evitando que muriésemos congeladas. Cuando desperté en el hospital, mi hermana y yo nos miramos y dijimos al mismo tiempo: —¡Tenemos que divorciarnos!
Cuento corto · Mafia
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Justicia de una Madre: Venganza y Poder

Justicia de una Madre: Venganza y Poder

Se iba a celebrar el día de la familia en el Jardín Infantil Estrellitas, al que van mis hijos. Mi esposo, Mateo, nos dijo a mi hija y a mí que le era imposible ir por asuntos de trabajo. Además, también nos dijo que nosotros tampoco fuéramos, por alguna razón. Pude haber cedido, pero cuando vi la cara de completa decepción de mi hija, Lilia, se me rompió el corazón. Aunque él no fuera, decidí llevar a mi hija y acompañarla. Apenas entramos al jardín de niños, vi a Mateo, sosteniendo a un bebé en su hombro, mientras con la otra mano agarraba a su amiga de la infancia, Renata. Parecían una verdadera familia: los tres juntos, charlando y riendo, en completa armonía. Solo cuando nos vio a mí y a Lilia, Mateo soltó la mano de Renata. —Selena, por favor, lo malinterpretes —dijo él. —Renata está criando a su hijo sola, no la tiene fácil. Hoy es el cumpleaños número cinco del niño y quería que sintiera lo que es tener una figura paterna. Solo con mi mirada le dije todo lo que tenía que decir. Me agaché y tomé la pequeña mano de mi hija. —Cariño, dile hola al tío Mateo.
Cuento corto · Romance
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Su frío corazón.

Su frío corazón.

Mar Meza
Tras haber sido casada siendo aún muy joven y vivir abusos y maltratos por parte de su esposo, Maggie Ordóñez juró vengarse de la familia Milton y nunca más volver a abrir su corazón a nadie. Eso sería el fin para Daniel Milton. Pero ella no esperaba que sus planes de tirar el corazón a la basura fracasarán. Acompaña a Maggie a descubrir como las heridas pueden sanar con la persona correcta. ❤️
Romance
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Morí y se volvieron locos

Morí y se volvieron locos

Me diagnosticaron lupus eritematoso sistémico, ya en una etapa avanzada. El médico no dejó lugar a dudas: me quedaban tres días de vida. Después de colgarme una vez más —como ya lo había hecho cientos de veces—, entendí que no tenía sentido seguir esperando. Tomé el informe médico y fui directo al servicio funerario social. —Hola... Quisiera arreglar algunos asuntos antes de irme —dije con voz serena. Diez minutos después, llegaron ellos. Antes de que pudiera abrir la boca, mi esposo —abogado, impecable y frío como siempre— me soltó una bofetada sin inmutarse. —¿Inventaste una enfermedad terminal solo para quitarle atención a mi hermana? Mi hermano, médico de profesión, me arrebató el informe, lo hojeó sin cuidado y soltó una risa seca: —¿Lupus? Por favor... Ni siquiera eso supiste fingir. Es una enfermedad rarísima. Aguantando el dolor, volví al mostrador, tomé los papeles y se los entregué con calma. La mujer que me atendió notó las manchas en forma de mariposa en mis muñecas. Sus ojos se suavizaron al instante. —Ya no tengo familia —le dije, en voz baja pero firme—. Solo quiero dejar todo en orden. Que me entierren donde sea... Lo único que pido es que mi muerte no le pese a nadie.
Cuento corto · Romance
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